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Noviembre del 2006

Mis procesos para formar opiniones filosóficas

Por philosophico - 29 de Noviembre, 2006, 11:47, Categoría: Artículos sobre investigación filosófica

http://www.unav.es/gep/OpinionesFilosoficas.html

MIS PROCESOS PARA FORMAR OPINIONES FILOSÓFICAS (MS 311)

Charles S. Peirce (1903)

Traducción castellana de Sara F. Barrena (2004)

En 1903 Charles S. Peirce dictó sus conocidas Harvard Lectures on Pragmatism. Entre sus manuscritos se encuentran varias versiones de los borradores de aquellas conferencias. En uno de los borradores de la quinta conferencia se encuentran estas interesantes reflexiones suyas acerca de su método de trabajo. El título que hemos asignado a este fragmento procede de una expresión del propio Peirce.

Posiblemente, algunos de ustedes pueden señalar alguna discordancia entre lo que digo ahora acerca de esta materia [el objeto de las ciencias normativas] y algunas expresiones anteriores. Mas vale que explique que mis opiniones acerca de ética y estética no son tan maduras como mis opiniones sobre lógica. Mis procesos para formar opiniones filosóficas son excesivamente lentos. Creo que tengo una reputación de poseer un intelecto vivo que no es merecida. Se vería claramente hasta qué punto es así si les describiera mi método de discutir conmigo mismo una opinión filosófica. Quizás podría ser útil que esbozara brevemente ese método. En primer lugar, intento evitar, hasta donde es posible, acometer cuestiones que parece posible que dependan de cuestiones que no haya considerado ya completamente al menos una vez. Después pongo mi cuestión por escrito de forma tan exacta como puedo, tarea que a veces es en sí misma difícil y dudosa. Una vez hecho eso anoto en los términos más breves, pero más completos y exactos, cada argumento que he leído, escuchado o incluso imaginado que puede sostenerse, primero a favor de un lado de la cuestión y luego en favor del otro. Algunos de estos argumentos admiten refutaciones breves y decisivas que también anoto. Después reflexiono acerca de la materia y, sin entrar en sus ventajas, expongo lo que me parece que es la naturaleza general de las consideraciones de las que debería depender la decisión, con las razones. Añado la indicación, o a veces un exposición completa, de otros modos de considerar la cuestión que sé que han sido empleados o que podrían ser empleados de forma natural, y muestro tan claramente como puedo qué peso debería atribuirse a cada uno y por qué. Frecuentemente me parece que no hay sino un modo en que la cuestión puede discutirse decisivamente, y procedo a poner por escrito los puntos de esa discusión, junto con todas las dudas que puedan surgir. Si encuentro que la cuestión depende de alguna otra que no he considerado completamente, aparto todo el asunto hasta que la otra cuestión haya sido considerada. Frecuentemente la cuestión original tomara una forma nueva y más amplia, de modo que corrijo lo que he escrito o comienzo otra vez. O puede ser que mientras una cuestión mas amplia es sugerida y anotada, la discusión se complete en sus líneas originales. A veces encuentro indicaciones de que hay alguna otra forma de considerar la cuestión sin que yo sea capaz de formular esa otra manera. En ese caso tendré una masa de notas provisionales que pueden resultar útiles cuando llegue a comprender mejor la cuestión. Finalmente corrijo una y otra vez, revisando cada parte del argumento tan críticamente como puedo. Sucede entonces muy a menudo que, además de este modo preferido de tratamiento, algunos otros merecen atención, especialmente si resulta que tienden a modificar la conclusión. Escribo cualquier cosa que parezca que merece la pena señalar respecto a cada uno de esos modos. Vuelvo entonces a mis dos listas de argumentos escritas primero, que para este momento probablemente habrán aumentado, y señalo brevemente respecto a cada una lo que parece determinar que se acepte o se rechace. Llegado a este punto, dejo a un lado mis notas y paso a otra cosa. Pero con el tiempo volveré a la cuestión original, probablemente en una forma algo diferente, y desde un punto de vista diferente. Y estoy siempre dispuesto a ser escéptico acerca del valor de mi discusión anterior. De hecho, lo que me lleva de vuelta a la cuestión es con frecuencia alguna nueva luz bajo la que veo, o sospecho, que hay alguna consideración cuya importancia no he apreciado, y me encuentro dispuesto, y cultivo la disposición, a considerar mi anterior discusión como inflexible y poco inteligente. Entonces rehago toda la cuestión otra vez sin consultar mis notas anteriores, de las que no guardo ningún recuerdo preciso. Una vez completado este segundo examen, saco mis notas anteriores y las compongo críticamente. Incluso donde coincidan habrá a veces una ligera diferencia que bajo una consideración cuidadosa sugerirá alguna duda. Ahora bien, son precisamente las dudas lo que en esta etapa estoy tratando de desarrollar. Combinando las dos discusiones hago justicia lo mejor que puedo al problema y de nuevo lo aparto. Después de un tiempo, usualmente un tiempo largo, la materia vuelve a aparecer por tercera vez, y entonces encuentro invariablemente que, como si dijéramos, mis ideas se han convertido en una masa más compacta, conectada y generalizada. Vuelvo sobre mis notas una vez más, elaboro hasta el final todas las dudas que soy capaz de resolver, y alcanzo una comprensión completa de mis propias opiniones. Prefiero no tener que cargar con aquello que para ahora no esté ya indeleblemente impreso en mi mente, pues ha de comenzar un largo camino de cultivo de las concepciones que hasta ahora he obtenido. Este proceso lo sigo realizando, en su mayor parte, con la pluma en la mano. Redacto mi exposición de nuevo, omitiendo lo que parece de un valor demasiado pequeño para conservarlo. Lo critico en cada aspecto filosófico que me parece justo. Intento ampliarlo y especialmente hacer que se una de forma homogénea a otros resultados. De esa manera, exposiciones que pueden imprimirse y que a los lectores que las toman por inspiraciones momentáneas pueden parecerles del todo brillantes, para mí, que recuerdo cuántas docenas de veces las he sufrido, son bien conocidos como los monumentos a mi estupidez que realmente son.


Fin de "Mis procesos para formar opiniones filosóficas", C. S. Peirce (1903). Traducción castellana de Sara F. Barrena (2004). Fuente textual en MS, 311.

Géneros académicos

Por philosophico - 29 de Noviembre, 2006, 11:41, Categoría: Redacciones filosóficas

http://www.unav.es/gep/Metodologia/Generos_academicos.html

 

Géneros académicos

1. Currículo vitae

2. Recenciones

3. Proyectos y memorias de investigación

4. Presentaciones a congresos y publicaciones

5. Artículos en revistas académicas

 

Es recomendable para quien se inicia en la escritura profesional en filosofía que procure atenerse a las pautas y procedimientos más comunes en la tradición a la que pertenezca. No es sólo el tradicional "allá donde fueres haz lo que vieres". Como la filosofía sigue siendo una conversación, aunque se prosiga por escrito, hemos de adoptar el tono y las convenciones vigentes en aquel ámbito en el que queremos ser escuchados. Cfr. J. Nubiola, El taller de la filosofía, Eunsa, Pamplona, 1999, 150-151.

En esta sección se dará cuenta de las principales sugerencias y herramientas para escribir desde un curriculum vitae o una recensión, hasta la preparación de una comunicación o presentación en un congreso, un proyecto de investigación o un artículo de investigación. Para esta sección puede consultarse también el capítulo "La estructura de los principales escritos académicos en la investigación filosófica" del libro de Ignacio Izuzquiza, Guía para el estudio de la filosofía. Referencias y métodos, Anthropos, Barcelona, 1989, 249-297.

 

1. Curriculum vitae

 

1.1. Cuestiones prácticas

Un curriculum vitae define un estilo o proyecto de vida, del que cada una o cada uno ha de sentirse responsable línea a línea, de los renglones que dan cuenta de su pasado, la formación recibida y los estudios realizados, como sobre todo de las líneas que año a año con nuestro trabajo podamos añadir.

Varios puntos merecerán nuestra atención a propósito del curriculum:

1. El nombre: un profesional de la filosofía no puede llamarse María de los Remedios García de Cortazar y Fernández Heredia. Es cierto que así son los nombres y apellidos de muchos alaveses, pero la cultura dominante angloamericana y las bases de datos informáticas no permiten esos nombres tan complejos. Hace falta cierta adaptación a esa cultura y elegir un único término para el apellido, por ejemplo Cortázar, y otro para el nombre, sea María o Remedios, pero no los dos a la vez. A ellos se les puede añadir la abreviatura como middle name del otro término. El nombre del profesional alavés antes mencionado será por ejemplo María G. Cortázar, o si lo prefiere, Remedios G. Cortázar. Lo importante es que en todas sus publicaciones emplee siempre ese mismo nombre, aunque no sea exactamente el que figura en su Documento Nacional de Identidad. Hay personas que prefieren usar el guión. El resultado sería entonces María García-Cortázar. Resulta aceptable, pero probablemente con el paso de los años se persuadirá de que hubiera sido mucho más práctico haber elegido la primera opción. Tomar una decisión a tiempo sobre esta materia ahorra muchísimas confusiones y por tanto, mucho tiempo.

2. Un curriculum bien hecho lleva -sin detrimento de la verdad- a destacar los rasgos que más favorecen a nuestra candidatura ante ese posible empleador, esa ayuda o beca.

3. Tiene que informar de quiénes somos y a qué nos dedicamos profesionalmente en la fecha del curriculum; esto es, quién nos paga.

4. Convendrá destacar la experiencia profesional, el trabajo -retribuido o no-, más que los cursos a los que hemos asistido y los méritos de quienes los han dado.

5. Evitar la verbosidad y las largas exposiciones y destacar en especial las publicaciones, aunque estén todavía en prensa o incluso sólo en preparación, pues suele ser lo decisivo en el ámbito académico. En esos casos, habrá que indicar expresamente, entre paréntesis, después del título y los datos de donde vayan a publicarse, la expresión "(en prensa)", "(en preparación)", o si es en inglés "(forthcoming)", "(in progress)".

6. El curriculum abreviado debe ocupar una o a lo máximo dos páginas.

No irá firmado. Se firma la carta de presentación que acompaña el curriculum. Se enviará un original (no fotocopia) doblado por tres partes en un sobre apaisado. Se debe realizar sobre papel de calidad, blanco, tamaño folio (DIN A4).

7. Su presentación será clara y ordenada.

8. Debe llevar fecha, pues indica la actualización del documento.

9. Utilizar un lenguaje correcto y directo. Revisar el texto para detectar erratas o faltas de ortografía.

10. Habrá de ser objeto de revisión periódica y de atención permanente.

 

Bibliografía recomendada:

Brazeau, Julie. Cómo redactar nuestro curriculum vitae, Gedisa, Barcelona, 1995.

Soto Esparza, Carlos. Cómo hacer un curriculum vitae y presentar un historial profesional: 59 modelos de las profesiones más comunes, Ibérico Europea Ediciones, Madrid, 1991.

Cobalchini Conti, E. y Marín Hill, A. Cómo redactar un curriculum vitae eficaz, De Vecchi, Barcelona, 1988.

Enlaces de interés (http://www.educaweb.com/esp/secciones/seccion.asp?sec=3&op=4)

 

2. Recensiones

Una manera excelente de iniciarse en el ámbito de la filosofía profesional es la de escribir recensiones de libros para revistas de filosofía acreditadas. Así han hecho buena parte de los filósofos más reconocidos internacionalmente en la actualidad.

En las revistas de filosofía suelen distinguirse entre reseñas muy breves, de tres o cuatro líneas, que simplemente dan noticia de un libro o de su índice y no suelen ir firmadas, las recensiones (review) y las notas críticas (critical review). De ordinario suelen agruparse en secciones distintas dentro de una misma revista. Las notas críticas, como su nombre sugiere, consisten en la discusión a fondo de un libro, de ordinario para expresar un parecer opuesto, y pueden ser tan largas como un artículo. En cambio, las recensiones oscilan entre las quinientas y las ochocientas o mil palabras; sólo a ellas se les prestará aquí atención.

2.1 Cómo se hace una recensión.

Una recensión es una exposición personal y crítica de un libro de cierto interés. Los elementos de una recensión son tres: presentación del libro y del autor, descripción del contenido y valoración personal. A continuación se sugieren algunos pasos a seguir para la redacción de una recensión.

1. Lectura del libro:

En primer lugar ha de realizarse una lectura detenida de la obra. Esta lectura ha de tener un carácter activo, de modo que puedan obtenerse de ella los datos necesarios sobre el autor y su obra, y también sobre el significado de ambos.

2. Redacción de la recensión:

- Debe proporcionar en primer lugar la referencia bibliográfica completa, incluyendo el nombre de la editorial, el año de la publicación y el número de páginas.

- Información sobre el autor. Es conveniente presentarlo de forma breve al público lector. Pueden ser de interés algunos datos como la formación del autor, su inclusión dentro de alguna corriente si es el caso, nombrar algunas otras obras suyas, etc.

- Resumen objetivo y analítico del contenido. Conviene proceder de lo más general a lo más concreto. Para ello puede comenzarse explicando el campo temático en el que se sitúa la obra y el punto de vista desde el que el autor lo ha enfocado. Pueden proporcionarse rasgos generales, fines que el autor se propone (suelen encontrarse en el prólogo o en la introducción), la tesis fundamental de la obra, etc. También puede darse a veces una presentación general por capítulos. En algún caso puede darse una división del libro que no coincida con la del autor. En ese caso, es necesario dar la razón por la que se emplea esa división.

La descripción del contenido ha de ser el elemento central de la recensión y por tanto el más extenso. De ordinario convendrá seguir el índice del libro, destacando los aspectos que parecen más novedosos o interesantes para el lector de la revista. Es muy práctico introducir entre comillas breves citas textuales del libro, indicando la página final de las comillas, pues las recensiones no llevan notas a pie de página.

- Valoración crítica. Al valorar una obra, conviene hacer referencia a determinados pasajes de ella. A veces pueden incluirse observaciones acerca de algnos detalles como manejo y utlización de las fuentes y documentación por el autor, bibliografía utilizada, presentación material del libro, etc.

- Conclusión orientativa. Debe informarse al lector de modo preciso acerca del valor, interés y utilidad del trabajo recensionado. Por ejemplo, si es útil para un público general o sólo para un público especializado. Puede también emitirse un juicio sobre el estilo, la facilidad de comprensión, etc. En ocasiones se harán observaciones que puedan mejorar en algo la obra reseñada o indicaciones prácticas que faciliten su lectura. Estas orientaciones son normalmente un buen modo de concluir una recensión.

Además de tratarse de una obra de reciente aparición, para que la valoración tenga interés tiene que haber cierta congruencia entre la formación personal y el libro recensionado. Es una ingenuidad escribir una recensión en contra de un libro: es mucho mejor no hacerla. En ocasiones habrá que escribir una recensión positiva de un colega o un amigo que no logra que las revistas profesionales se hagan eco de su libro, pero en cambio, no resulta acertado escribir uno mismo una recensión de un libro propio y pedirle a un colega o amigo que la firme.

 

(Documento de trabajo. S. F. Barrena (4.11.94) y J. Nubiola, El taller de la filosofía, Eunsa, Pamplona, 155-156).

Además puede consultarse el apartado "6.3 La recensión bibliográfica" del libro de I. Izuzquiza, Guía para el estudio de la filosofía. Referencias y métodos, Anthopos, Barcelona, 1986, 283-286.

 

3. Proyectos y memorias de investigación

"Uno de los documentos que debe redactar con cierta frecuencia un investigador es un "proyecto" o "memoria" de investigación, en los que se informa del estado y evolución de una investigación determinada. Por ello, parece conveniente que se conozcan las convenciones y normas que rigen su elaboración ya desde el inicio de la carrera. De su correcta elaboración depende, en algunas ocasiones, la obtención de ayudas, becas y subvenciones para la investigación.

El conjunto de trabajos -"memoria", "proyecto", "informe" -, tiene como denominador común la referencia pormenorizada a la investigacción o estudio que va a iniciarse o a la descripción de las etapas de su realización en diferentes etapas y periodos de la misma.

Algunas veces, las instituciones y organismos que solicitan memorias y proyectos de investigación suelen indicar la estructura a la que éstos deben ajustarse. Pero cuando no existen estas normas, las sugerencias que aportamos pueden constituir una guía para la confección de estos documentos:

 

A. Proyecto de investigación:

En él se escribe el esquema según el que va a desarrollarse la investigación. Es un esquema provisional, ya que puede modificarse en el caso de que lo exija el progresivo avance de la investigación. Ordinariamente, incluye los siguientes elementos:

1.- Datos precisos del autor o autores del proyecto.

2.- Título del trabajo, que es importante precisar del modo más riguroso posible.

3.- Esquema ordenado (con indicación de secciones y parágrafos, como si se tratara de un índice), que estructurará la investigación que quiere realizarse. Este esquema debe encontrarse debidamente fundamentado, y suele ser importante incluir algunas indicaciones bibliográficas que vayan a utilizarse en la investigación.

4.- Plazos de realización de la investigación, con la mayor precisión posible. Puede ser interesante hacer coincidir estos plazos con determinadas partes del esquema de investigación anteriormente incluido.

5.- Medios materiales necesarios para la realización del trabajo, como son: adquisición de libros, visitas a bibliotecas, consultas con expertos, asistencia a congresos, etc.

6.- Juicio general propio acerca de la significación e importancia del trabajo que se quiere emprender, así como de la aportación que éste puede suponer una vez concluido.

 

B. Memoria de investigación:

Una memoria de investigación es una descripción simplificada del estado en que se encuentra nuestra investigación en el momento en que se escribe la memoria. Ordinariamente, debe incluir las siguientes referencias:

1.- Datos precisos del autor o autores del proyecto.

2.- Descripción objetiva de la parte de la investigación que ha sido concluida, de acuerdo al esquema completo que estructura el trabajo (y que, ordinariamente, ha sido presentado con anterioridad). En el caso, frecuente, de que haya habido modificaciones de ese esquema inicial, conviene indicarlo, señalando, si es posible, las causas de la modificación.

3.- Precisión de las dificultades encontradas en el proceso de investigación, que no se esperaban, con un comentario acerca de su importancia.

4.- Juicio personal del valor del trabajo realizado hasta el momento; conviene que se haga una referencia al conjunto del proyecto.

5.- Indicar cualquier modificación respecto a los plazos temporales de realización del proyecto, los medios necesarios para llevarlo a cabo, etc.

Puede ocurrir que la "memoria" se presente al término de la investigación, como una descripción de la misma. En este caso, suele recibir el nombre de "informe de investigación". En este "informe" debe describire el desarrollo completo de la investigación realizada. Ordinariamente, suele incluir un resumen de la investigación indicando los diferentes pasos y etapas de su realización, así como un juicio valorativo de la importancia que tiene. En muchas ocasiones, el "informe final" suele acompañar los resultados, ya redactados, de la investigación, en cuyo caso, el informe no es sino una presentación de la misma".

 

I. Izuzquiza, Guía para el estudio de la filosofía. Referencias y métodos, Anthropos, Barcelona, 1989, 293-295.

 

4. Presentaciones a congresos y publicaciones

El valor de una publicación dependerá por supuesto del tipo de congreso de que se trate y de que nuestra comunicación sea incluida efectivamente en las actas. Los resúmenes de las intervenciones "abstracts", incluidas en el folleto de mano o similar que se distribuye al inicio del congreso, y que en muchos casos es lo único que se publica, no son aceptados ya como publicaciones científicas por los organismos que evalúan la actividad investigadora.

En los congresos de humanidades se suele disponer de veinte minutos como máximo para la presentación oral de la comunicación, incluidas las preguntas o comentarios de los asistentes. Lo más importante para una comunicación de este tipo es por tanto que se atenga estrictamente al tiempo establecido. Resulta bien penoso ver a un sabio investigador tratar de meter apretujadamente en el corto espacio de veinte minutos cuarenta folios escritos a máquina y en letra pequeña hasta que la persona que modera la sesión se siente obligada a retirarle casi violentamente la palabra. Para evitar esas situaciones es indispensable haber ensayado antes la exposición oral, reloj en mano, varias veces, delante de otras personas. El texto que vayamos a leer no deberá tener mas de dos mil palabras, independientemente de la extensión máxima que los organizadores hayan autorizado para el texto que vaya realmente a publicarse. Nunca se insistirá lo suficiente en la necesidad de leer despacio, sin prisa, mirando de cuando en cuando al público que nuestro título y nuestro nombre hayan podido atraer a la sala en que leemos nuestra comunicación.

Como todos los textos, habrá de tener una introducción, muy breve, que capte la atención y en la que se anuncien los objetivos y las dos o tres partes que va a tener la exposición; un contenido central, claro y articulado en las secciones anunciadas, y una conclusión, brevísima también, pero que -si es posible- invite al público al aplauso.

En los últimos años está extendiéndose cada vez más el empleo de trasparencias o el power point también entre los filósofos, quizás en particular para la lógica y áreas afines. Ese estilo de presentación tiene sus propias reglas que es necesario aprender y por supuesto ensayar en entornos cómodos hasta que se tenga la soltura necesaria para actuar ante un público desconocido como suele ser el de un congreso.

 

5. Artículos en revistas académicas

Quien se inicia en la escritura profesional debe necesariamente adentrarse en este ámbito para el que aquí sólo se sugerirán tres principios prácticos.

El primero de estos principios consiste en aprender que cada revista es distinta. Un artículo ha de estar escrito para una revista concreta, no sólo porque se adapte al estilo peculiar de esa revista sobre la manera de hacer las citas y demás referencias bibliográficas, sino porque habrá que tener en cuenta los artículos que sobre ese tema se hayan publicado anteriormente en ella, las publicaciones de los referees o evaluadores habituales de los artículos sobre esa materias, etc. En esta línea el libro de Eric Hoffman (ed.), Guidebook to Publishing in Philosophy, Philosophy Documentation Center, Bowling Green, OH, 1997 puede resultar muy útil para el ámbito angloamericano.

El segundo principio práctico es que lo más importante de un artículo es el título y el resumen. El título ha de ser breve y atractivo, pero ha definir con claridad el contenido y el propósito del artículo. Muchas veces no es fácil lograr todos esos objetivos en el breve espacio de un título, pero sí hay que lograrlos siempre en el resumen o abstract que suele encabezar los artículos, y que en caso de revistas acreditadas es reproducido en The Philosopher's Index y en otras bases de datos o publicaciones de resúmenes. En las cien o ciento cincuenta palabras del resumen deberán figurar todas las palabras clave y habrá de expresar con la mayor claridad posible lo que el lector encontrará desarrollado en el artículo.

El tercer principio es que un artículo es la comunicación de los resultados de la investigación filosófica que su autor ha llevado a cabo. Por tanto, un artículo no puede ser una introducción general a un autor o a un tema, ni debe ser meramente expositivo. El trabajo ha de abordar un tema concreto, con los límites bien definidos y ello debe estar avalado siempre por un buen conocimiento de la bibliografía reciente al respecto. Además de bien redactado, tiene que estar bien estructurado: ha de plantear un problema, ha de analizarlo en varias secciones y ha de brindar una solución o una nueva manera de enfocarlo. A veces lo más difícil del artículo es precisamente el llegar a dar con la manera correcta de organizarlo.

Como la pieza oratoria, el artículo de investigación ha de tener principio, medio y final, pero además de esa estructura ha de ser siempre congruente con la materia y con el propósito del artículo en cuestión. En la introducción han de presentarse con claridad los objetivos del trabajo y anunciar las diversas partes de que se compone, con una breve justificación de la estructura adoptada. La argumentación debe desarrollarse con orden, señalando con claridad la tesis que sustenta y las opiniones opuestas que se conocen. De ordinario es muy útil una buena conclusión como recapitulación de todo el trabajo (J. Nubiola, El taller de la filosofía, 156-161).

Esas preguntas con respuesta

Por philosophico - 24 de Noviembre, 2006, 16:13, Categoría: Planteamiento del problema

Esas preguntas con respuesta

Hacer una buena pregunta es como tirar una piedra a un lago. Al hacerlo, se generan ondas concéntricas que cambian la fisonomía del agua. Similarmente, una buena pregunta genera una serie de ondas de reflexión en nuestra mente que pueden hacernos cambiar nuestras perspectivas o ideas sobre las cosas.

David Fischman, Ingeniero*

Investigación y docencia en la UNAM. El Caso de Filosofía

Por philosophico - 24 de Noviembre, 2006, 16:00, Categoría: Artículos sobre investigación filosófica

http://www.cecu.unam.mx/ponsemloc/ponencias/505.html

 

DOCUMENTO

INVESTIGACIÓN Y DOCENCIA EN LA UNAM. EL CASO DE FILOSOFÍA

 

1.- La reforma de la UNAM debe revisar la ley orgánica que la rige desde 1945.

Algunos de sus artículos serán modificados o incluso revocados, pero otros podrán refrendarse. La reforma puede ser también un movimiento que reivindique los principios en los que se funda la institución.

La ley orgánica expresa en el primero de sus artículos que los fines de la UNAM son tres: impartir educación superior, realizar investigaciones y extender la cultura. La enumeración de estos tres fines no es algo de poca monta, ya que hay universidades que no comparten con la nuestra estos mismos fines. En los liberal art colleges de nuestro vecino país del norte, la finalidad principal no formar profesionistas sino ciudadanos cultos. Por otra parte, hay universidades, como casi todas las privadas en nuestro país, cuyo único fin es formar profesionistas o técnicos que puedan encontrar un sitio en el mercado de trabajo y no se proponen realizar investigación alguna o extender la cultura.

La UNAM es una universidad en la que la investigación en ciencias y en humanidades es considerada como uno de sus fines irrenunciables. Dudo que exista alguien que opine que el primer artículo de la ley orgánica deba modificarse. Los fines de la UNAM son los tres ya señalados y ningún otro le falta ni le sobra. Lo que se discute y seguramente se discutirá durante el proceso de reforma es la jerarquía y la relación que hay entre estos fines, en especial, las que existen entre la investigación y la docencia.

2.- ¿Está subordinada la investigación a la docencia?

No. Están a la par. Las dos son igualmente importantes para la UNAM. Poner a una por abajo de la otra, hacerla depender de la otra, sería ir en contra del espíritu del primer artículo de la Ley Orgánica. Esto no quiere decir, por supuesto, que no deba existir una relación activa y fructífera entre la investigación y la docencia.

Desde hace una década los institutos han participado activamente en la docencia con el propósito de impulsar la calidad de la enseñanza que se imparte en el Posgrado. Los institutos no sólo tienen la responsabilidad de investigar sino de enseñar y esto ha tenido como consecuencia que la carga docente de los investigadores se haya incrementado, sobre todo en aquellos institutos que tienen la responsabilidad de facto de organizar, por sí solos, un programa de Posgrado.

Esta tendencia parece ir en aumento. Este año se aprobaron cambios a la legislación para que los institutos foráneos puedan impartir licenciaturas. Ahora un instituto puede impartir licenciaturas y posgrados al igual que una facultad. Si esta tendencia continúa, la única diferencia entre institutos y facultades será que en las segundas, a diferencia de los primeros, habrá muchas carreras, muchos alumnos y poca investigación.

Aunque ha aumentado la carga docente de los institutos se espera de ellos que su investigación no disminuya ni en cantidad ni en calidad. Por lo tanto, debemos tener cuidado de que las nuevas medidas para fortalecer la enseñanza en la UNAM no tenga como consecuencia el debilitamiento de la investigación. La indispensable relación entre la investigación y la docencia no debería confundirse con la apresurada reconversión de los institutos en pequeñas facultades y de los investigadores en profesores improvisados.

Por otra parte, sería peligroso quitarle a las facultades la responsabilidad y, sobre todo, los recursos para encargarse de la docencia de calidad a nivel licenciatura y posgrado para dárselos a los institutos. Tenemos que tener mucho cuidado de que el fortalecimiento de la docencia en la UNAM no implique un abandono de las facultades. Sería lamentable que los institutos se conviertan en facultades de primera, pequeñas y elitistas, y las facultades en instituciones de segunda, abandonadas a las tempestades políticas y a la masificación sin criterios académicos.

Para fortalecer a profundidad los vínculos entre la investigación y la docencia debemos encontrar otros medios, además del simple hecho de que los investigadores impartan más clases. Los resultados de la investigación realizada en los institutos deberían irradiarse a toda la universidad y, sobre todo, a los alumnos, a través de diversos medios, como las publicaciones y las conferencias. Hace falta, me parece, tomar medidas más ambiciosas e imaginativas para lograr lo anterior.

3.- ¿Ayudaría acabar con la distinción entre facultades e institutos y entre investigadores y profesores?

Después de todo, se diría, en la mayoría de las universidades no existen estas diferencias. En esos lugares los profesores se dedican a enseñar y a investigar y, a veces, hacen muy bien las dos cosas. No me parece que esta observación sea un argumento para que en la UNAM se haga lo mismo. Cada universidad se organiza de la manera en la que ella considera es adecuado para sus intereses y de acuerdo a sus propias razones. La cuestión no es si debemos organizarnos como otras universidades, sino cuáles son las razones y ventajas de que nos organicemos de ésta o de otra manera. (Mi experiencia es que casi siempre que nos visitan profesores de otras universidades - incluso de las mejores del extranjero - manifiestan su deseo de que en esas universidades hubiera institutos como los que tenemos en la UNAM).

No faltan argumentos para la división entre institutos y facultades. Uno de ellos es que dado que las labores de investigación y de docencia requieren tareas, habilidades y especializaciones diferentes es conveniente que existan espacios académicos para organizar y evaluar cada una de estas labores. La diferencia de criterios que rigen a las facultades y los institutos debe hacer justicia al hecho evidente de que un buen profesor puede no ser un buen investigador y viceversa. Por eso conviene que el trabajo individual y colectivo que realicen los profesores se lleve a cabo en las facultades y el trabajo individual y colectivo que hacen los investigadores se lleve a cabo en los institutos.

Y esto no significa que no deban existir espacios de trabajo comunes para los profesores y los investigadores, no, lo que se propone es cada uno de ellos tenga su propio espacio, sin que ninguno de los dos sea considerado superior al otro o dependiente del otro.

Algo bueno ha de tener nuestra división en facultades e institutos si observamos que la mayoría de la investigación en ciencias y humanidades que se hace en México se realiza en la UNAM. El IIF - por dar el ejemplo que conozco más de cerca - es el único instituto de filosofía que existe en el país. Si comparamos la cantidad y la calidad de la investigación hecha en el IIF con el resto de la producción filosófica en el país podremos darnos cuenta de su enorme importancia. Ahora bien, la cantidad y calidad de las investigaciones que se realizan en el IIF dependen del hecho de que los investigadores pueden dedicarse de tiempo completo a la investigación y de que tienen a la mano los recursos indispensables para ello.

Esto es lo que soñaba el Dr. Eduardo García Máynez cuando fundó el Centro de Estudios Filosóficos y por este misma aspiración trabajó el Dr. Fernando Salmerón cuando el Centro se convirtió en el IIF. Gracias a ellos, a su clara visión de qué tipo de institución se requería, en México y en la UNAM, para lograr los altos fines que se habían propuesto, se puede realizar hoy en día la valiosa investigación filosófica que se hace en el IIF. Pienso que es nuestra responsabilidad preservar el legado de nuestros fundadores y de todos y cada uno de aquellos universitarios que se han esforzado para construir y fortalecer instituciones como el IIF, únicas en América Latina.

4.- Mi propuesta es que la distinción entre las figuras del investigador y del profesor y la división entre institutos y facultades deben preservarse. La distinción y la división no implican desconexión ni ausencia de beneficios mutuos. Los investigadores deben seguir participando regularmente en todo tipo de actividades docentes, pero debemos preservar las condiciones para que se dediquen de tiempo completo a la investigación. El fortalecimiento de la docencia no debe hacerse a costa de un posible debilitamiento de la investigación sino que, por el contrario, hay que hallar nuevas maneras para que la fortaleza de la investigación impulse a la docencia. Es indispensable apoyar a las facultades y a los institutos de la UNAM para que realicen a plenitud las funciones que le son propias.

 

Disertación filosófica

Por philosophico - 24 de Noviembre, 2006, 15:58, Categoría: Redacciones filosóficas

 

http://platea.pntic.mec.es/~jalvar4/yano/diserta1.htm

 

Disertación filosófica


Para realizarla ofrecemos las siguientes instrucciones:

 

Partes

Debe contener

Se valorará

Introducción

Planteamiento del tema.

Subrayar su importancia.

Aclarar los puntos de partida previos.

Introducción precisa y no muy extensa.

Desarrollo

Enumeración de los pasos a seguir en el desarrollo del tema.

Desarrollo de los presupuestos, causas y consecuencias de las ideas.

Explicación de las ideas dando información contenida en el tema que se acaba de estudiar.

Se dan razones para justificar las tesis o ideas defendidas.

Se utilizan ejemplos que ayuden a justificar lo que se argumenta.

Se utilizan argumentos correctos que no entran en contradicción.

Se formulan las definiciones de los conceptos con precisión y profundidad.

Conclusión

Resumen breve del desarrollo.

Soluciones propuestas al tema planteado y sus consecuencias.

Opiniones personales argumentadas.

Si se dan razones para justificar la solución defendida.

Claridad y brevedad en la solución propuesta al tema.

Si se dan justificaciones a las opiniones personales.

 

 

PASOS A DAR

TECNICAS A EMPLEAR

1. Recogida de los datos

Traza un primer esquema a partir de lo que ya sabes del tema.

Investiga y consulta. Recoge cuantos datos puedan serte útiles (enciclopedias, libros de texto, apuntes, libros de consulta, etc.).

2. Sistematización de los datos

2.1 Organiza los datos. Toma nota a la hora de leer o consultar libros.

2.2 Selecciona los datos que te son de utilidad.

2.3 Traza el esquema definitivo de trabajo. Debes:

Ser lógico. Deberás desarrollar el esquema de modo que haya ilazón lógica de idea a idea, de parte a parte hasta llegar a las conclusiones finales.

Debe constar de las partes señaladas anteriormente (introducción, desarrollo y conclusión).

3.Elaboración escrita del trabajo

3.1 Redacta el texto.

3.2 Cuida la presentación:

Ortografía y corrección de las frases

La letra; debe ser clara y legible.

El uso de mayúsculas, subrayado, etc.

La brevedad; evita ser farragoso.

La sencillez; utiliza expresiones y frases sencillas y cortas.

La claridad de razonamiento.

Cuida las técnicas de presentación: materia, título, márgenes, índice, etc.

3.3 Cita correctamente:

Citas textuales deben estar entre comillas.

Citas bibliográficas. Se colocan al final del trabajo la referencia completa de la cita: apellidos y nombre del autor, obra, editorial, lugar y fecha de impresión de la obra y página o páginas donde se halla la cita.

La disertación

Por philosophico - 24 de Noviembre, 2006, 15:52, Categoría: Redacciones filosóficas

http://www.webdianoia.com/estudiar/diserta.htm

 

La disertación

1.

La disertación es una de las formas más habituales de realizar exámenes en filosofía y suele asimilarse a lo que más coloquialmente llamamos desarrollo de un tema. El tema sobre el que se realiza este ejercicio puede ser alguno de los más conocidos que se ha planteado la filosofía a lo largo de los tiempos, como la libertad, por ejemplo, o puede limitarse a la explicación de tal o cual teoría de cualquier filósofo, como sería la disertación sobre la teoría del conocimiento en Platón, por ejemplo. Cada una de estas opciones tiene sus propias variantes, por supuesto; pero nosotros vamos a comenzar por lo que sería la estructura básica de la disertación, que hemos de considerar común a los dos casos citados. (Claro que lo común, como veremos a continuación, suele resultar demasiado general y, con frecuencia, demasiado evidente).

2.

La disertación se suele dividir en tres partes claramente diferenciadas: la introducción, el desarrollo propiamente dicho, y la conclusión. Sobre la introducción y el desarrollo es válido lo que se ha explicado para el comentario. La introducción ha de ser proporcional a la extensión del ejercicio, pero partiendo siempre del principio de su necesaria brevedad; su objeto es situar al lector en el terreno adecuado para la mejor comprensión y valoración de lo que decimos a continuación. No se ha de anticipar, pues, nada que no sea estrictamente necesario para dicho fin. En virtud de esa relación, es fácil comprender que no podremos hacer una introducción adecuada sin saber lo que vamos a decir, por lo que la introducción, pese a ser lo primero que va a ser leído por el corrector es, realmente, lo último en lo que nosotros debemos pensar (de dónde se sigue, espero que se vea esto con claridad, que necesariamente hemos de elborar al menos un guión previo de nuestro trabajo, lo que requiere utilizar una hoja como borrador).

3.

Ya que se supone que conocemos el tema sobre el que hemos de disertar es de esperar que tengamos claras las ideas fundamentales que podemos utilizar. Se trata de seleccionarlas adecuadamente, ordenarlas, buscar otras ideas adicionales que puedan mejorar la comprensión de lo que queremos decir y elaborar con todo ello un discurso coherente en el que se supone que defendemos determinado punto de vista. En esto consistirá la parte central del ejercicio, el desarrollo propiamente dicho, sobre el que espero poder ofreceros, más adelante, algunas observaciones significativas. La conclusión tiene que presentarse como una consecuencia directa del desarrollo que hemos planteado, por lo que conviene, antes de ordenar los contenidos del desarrollo, tener muy claro a qué conclusión queremos llegar. Por paradójico que parezca, pues, la conclusión, que es lo último que leerá el corrector, es lo primero que tenemos que tener claro al iniciar el ejercicio. El orden de la reflexión sería, pues, el siguiente (sobre el tema de la disertación):

El orden de la reflexión

1) Qué posición defenderé sobre ese tema. (Conclusión).
2) Qué contenidos, argumentos, puedo utilizar para defender dicha opinión, y en qué orden. (Desarrollo).
3) Cómo situar al lector para una mejor comprensión del asunto que trato. (Introducción).

El orden de la exposición sería, por supuesto, el inverso, al igual que en el comentario:

 

Cuadro resumen

Partes de la disertación y características correspondientes

Parte del ejercicio

Contenidos que desarrolla

Introducción

Elaborada en función del desarrollo y la conclusión.

Desarrollo

Cuerpo del ejercicio con el desarrollo de los argumento que me permiten defender la conclusión.

Conclusión

Breve exposición y valoración de la tesis defendida.

 

Ejemplo de comentario de texto filosófico

Por philosophico - 24 de Noviembre, 2006, 15:44, Categoría: Redacciones filosóficas

¿CÓMO INSTITUIR UNA AUTÉNTICA LIBERTAD EN LA SOCIEDAD?

 

Emmanuel Mounier (1905-1950)

 

Primeramente haré una breve recapitulación sobre las ideas de la libertad en la sociedad que menciona Emmanuel Mounier en su obra “Manifiesto al servicio del Personalismo”, esclareciendo a la vez las ideas sobre lo que nos da a entender. Luego realizaré un comentario sobre su artículo.

 

Mounier comienza hablándonos sobre la libertad espiritual de la persona (que es la verdadera libertad). Nos dice que las relaciones objetivas, el determinismo (que consiste en que un acontecimiento o suceso ha de seguirse sin variación alguna una vez dada la causa), la ciencia positiva (que se entiende en este contexto como la búsqueda de la realidad de las cosas en su aspecto práctico), son impersonales e inhumanos. La persona no encuentra en estos aspectos su verdadera dimensión, que es la libertad.

El autor nos dice que los regímenes autoritarios (formas de gobierno donde se ejerce el poder sin limitaciones), afirman que defienden la libertad del hombre contra el liberalismo (que es una doctrina política que defiende las libertades y la iniciativa individual, y limita la intervención del Estado y de los poderes públicos en la vida social, económica y cultural), pero que en realidad lo que hacen es adherir la libertad del hombre al régimen autoritario, aunque, por lo menos, no suspenden los actos de los hombres o intenten negárselos. El liberalismo entonces traslada el valor de la libertad, de ser un fin a ser un modo de ejercicio. El acto libre no consiste en elegir sino en estar siempre al borde de la elección. La libertad no es un compromiso personal. Mounier considera a esto como una suprema grosería. La libertad de la persona entonces no es la adhesión obtenida por la fuerza o por conformismo público, sino es un compromiso consentido (aceptado voluntariamente, libremente).

Por otro lado, el tratar de acabar con una anarquía (ausencia de gobierno o poder público) tampoco garantiza que después se otorgue o se organice la libertad.

En los regímenes institucionales la persona no puede recibir su libertad espiritual ni una libertad comunitaria. Por ello, lo que debe hacer un verdadero régimen institucional es nivelar obstáculos exteriores y favorecer ciertas vías. Mounier menciona tres:

Desarmar cualquier forma de opresión de personas.

Establecer en las personas un margen de independencia, protección de su vida privada y garantía por las presiones sociales.

Organizar la sociedad con principios de responsabilidad a fin de ofrecer una mayor libertad de elección de cada persona.

Por último, Mounier nos dice que si se cumple lo anterior se obtendría primero una libertad o liberación negativa del hombre y después la verdadera libertad del hombre, que es la espiritual, la cual se logra en cada una de las personas. Concluye diciendo que, pese a todo, no se puede confundir que minimizando una tiranía materialista es llegar a establecer la utopía del “Reinado de la Libertad”.

 

 

Concuerdo con Emmanuel Mounier al hablarnos que la verdadera libertad del hombre es la espiritual, ya que las relaciones muy materialistas, acciones prácticas, utilitarias; actuar como cosa determinada, realizar actividades que no manifiesten personalidad u originalidad (impersonales ya sea por limitaciones o restricciones de tipo político o social), carecen de valor subjetivo, mental, moral, etc., y que muchas veces no “llenan” a la persona como lo hacen, por ejemplo, el sentimiento, el afecto y, sobre todo, la capacidad de elegir, de ser libre. Todos estos elementos conforman pues la verdadera libertad, libertad espiritual a la que el autor nos refiere.

Es comprensible que los regímenes autoritarios finjan, como dice el autor, que defienden la libertad del hombre contra el liberalismo agonizante con tal de convencer a la gente que apoye dicho régimen y éste acceda al poder; diciendo al final que la libertad del hombre consiste en adherirse al régimen actual.

Esto es cierto. Es conocido por muchos que la gente que postula a cargos políticos o al gobierno de un país utiliza métodos de disuasión inhumanos, inmorales y antitéticos a veces bien disimulados. La política es sucia, y los regímenes autoritarios aún más. Éstos, generalmente tienden a la perversidad, imposición y abuso de poder, por ser justamente autoritarios. Muchas veces no miden sus acciones con algún tipo de parámetro que permita la libertad que menciona Mounier.

También es cierto que un liberalismo agonizante opta, como dice el autor, en transformar el carácter verdadero de la libertad, que es el pleno compromiso consentido y la plena elección, en una adhesión al régimen por la fuerza o, en última instancia, por un conformismo social. Esto es innegable. En una sociedad donde cunda un régimen autoritario, en donde haya opresión y donde un liberalismo defectuoso esté presente va a devenir en la intolerancia, sufrimiento, conformismo (desesperanza), y ausencia o limitación de la libertad humana.

Si, por el contrario, existiese el anarquismo o al final, por luchas, revoluciones u otro, se acabe con un sistema autoritario y se establezca el anarquismo, esto tampoco sería garantía de que empiece a existir la libertad. Sería tal vez mucho peor. Creo que se requiere necesariamente de un gobierno, un Estado que vele por los intereses de las personas y, aunque suene paradójico, “limitar la libertad (acciones) para ser más libres” (que es propio del papel del Estado). La cuestión radica en el cómo lo hace el Estado o el tipo de gobierno reinante.

Mounier menciona tres vías que debe seguir todo buen régimen institucional para que surja la libertad. Estoy también de acuerdo con ellos.

Con lo que no estoy de acuerdo es cuando este filósofo francés dice que la libertad obtenida por el cumplimiento de estas vías sería una libertad o liberación negativa. ¿Por qué? Comprendo particularmente que se refiere a que la obtención de este tipo de libertad no es el verdadero, el verdadero es el espiritual. Él en una parte menciona claramente que la persona no puede recibir la libertad espiritual (la auténtica) de afuera (es decir, del apoyo de un buen régimen o Estado), ni libertad comunitaria (social, o de unas personas), sino que la verdadera libertad espiritual se logra en cada uno (dentro de uno). Tal vez se refiere a que, una vez dadas las condiciones sociales o políticas necesarias (como un buen régimen o gobierno que cumpla con las tres vías), recién el hombre podrá, por él mismo, acceder a su verdadera libertad interior, no sólo el poder elegir, sino realizándose plenamente dentro de una sociedad y gobierno justo y tolerante.

Las últimas palabras del autor sobre la no confusión de que minimizar o extinguir una régimen tirano materialista es llegar a la utopía del “Reinado de la Libertad” es verdadera. Como se sabe, una utopía es un proyecto o sistema optimista que aparece como irrealizable en el momento de su formulación. O bien, es el sueño de una sociedad perfecta, donde se manifieste lo que la gente anhela, en este caso, una plena libertad. Nunca el ser humano estará conforme con lo que tiene. Si aún así llegase a establecerse el reinado de la libertad, habrían posteriores generaciones que encontrarían algún tipo de defecto o problema para empezar a  soñar y anhelar en otro tipo de sociedad, convirtiéndose ésta en una nueva utopía.

Luir Riveros Colque (estudiante de 3er. año de filosofía)

Aprende a analizar y valorar argumentos

Por philosophico - 23 de Noviembre, 2006, 18:52, Categoría: Redacciones filosóficas

http://www.santillana.es/scripts/santies/saberest/saber.asp?cod=2763#3004

Aprende a analizar y valorar argumentos I

Aunque lo más habitual en el ámbito académico son los textos narrativos como ya dijimos, muchas veces tu hijo deberá enfrentarseos argumentativos en los que deberán analizar y valorar reflexiones de autores, distinguir entre hechos objetivos y opiniones, con el fin de poder extraer sus propias conclusiones.

Los textos argumentativos, como bien indica su nombre, son aquellos textos que tratan de convencer al lector de un hecho utilizando diferentes argumentos. Por lo tanto, se observa por un lado la idea en sí y por otro los fundamentos en los que se basa el autor para afirmar dicha idea.

Reconocer un texto argumentativo

La mayoría de los textos argumentativos siguen el siguiente esquema: parte de la idea principal y después exponen los argumentos, no obstante debes advertir a tu hijo que también puede encontrar dicho esquema invertido. Para que tu hijo practique y consiga reconocer rápidamente un texto argumentativo propónle que lea las siguientes oraciones y marque con una A aquellas que correspondan a este tipo de textos.

- Me merezco el puesto de trabajo porque tengo la preparación adecuada y nadie se lleva en la empresa tantos años como yo.

- El planeta más grande del Sistema Solar es Júpiter. El más pequeño es Mercurio.

- Hoy por hoy la publicidad es necesaria. Sin ella, ¿Cómo conoceríamos que hay productos adecuados para satisfacer nuestras necesidades? ¿Cómo no sabríamos qué calidades tienen los productos? ¿Cómo podríamos elegir entre las diferentes marcas si no las conociésemos?

- Cuanto menor es la calidad de un mineral metálico, mayor cantidad del mismo será necesaria para obtener el metal buscado. Además en la obtención se consumirá mucha energía.

Aprende a analizar y valorar argumentos II

Para analizar, y después poder valorar, un texto argumentativo puede resultar muy útil que tu hijo realice un esquema previo en el que pueda ver a simple vista la idea principal y los argumentos dados por el autor.

Para valorar un texto argumentativo tu hijo deberá seguir los siguientes pasos. No olvides que esta tarea puede ser muy interesante realizarla en grupo.

1º- Averiguar los argumentos en los que se basa el autor para defender su tesis. Si tu hijo ya ha hecho el esquema previo, le resultará muy fácil saberlo simplemente mirando su esquema.

2º- Comprobar los argumentos uno a uno para examinar si son o no válidos.

3º- Pide a tu hijo que cree nuevos argumentos tanto a favor como en contra, a pesar de que esté de acuerdo con la idea del autor. Esto le ayudará a valorarlos de manera objetiva, a aclara sus criterios y a tomar una decisión.

Pídele a tu hijo que lea atentamente el siguiente texto y complete lo que a continuación se propone:

La llamada sociedad civil es cada vez más decisiva en el funcionamiento de las naciones. Hay gente en que ha tenido experiencias negativas que han marcado su vida. Sin embargo, en muchos países en los que dieran parte de los ciudadanos se comprometen con algún trabajo social, todo funciona mejor. El trabajo social abre un mundo de experiencias nuevas y que además el trabajo social lleva a una corresponsabilidad en la mejora de la sociedad alejada de la actitud del que dice: "que lo hagan los otros". En el trabajo social se aprenden cosas nuevas y además es una buena forma de no aburrirse.

1.- Realiza un esquema en el que se aprecie la idea principal y los argumentos que avalan dicha idea según el autor.

2.- Analiza los argumentos e, independientemente de tu opinión, valóralos de 1 a 5 según creas que respalda mejor o peor la tesis del autor.

3.- Escribe nuevos argumentos, por lo menos uno de cada, a favor y en contra de la idea principal del texto.

4.- Escribe tu propia opinión sobre el tema argumentándola.

Aprende a analizar y valorar argumentos

Por philosophico - 23 de Noviembre, 2006, 18:48, Categoría: Redacciones filosóficas

http://www.santillana.es/scripts/santies/saberest/saber.asp?cod=2763#3004

 

Aprende a analizar y valorar argumentos I

Aunque lo más habitual en el ámbito académico son los textos narrativos como ya dijimos, muchas veces tu hijo deberá enfrentarse a textos argumentativos en los que deberán analizar y valorar reflexiones de autores, distinguir entre hechos objetivos y opiniones, con el fin de poder extraer sus propias conclusiones.

Los textos argumentativos, como bien indica su nombre, son aquellos textos que tratan de convencer al lector de un hecho utilizando diferentes argumentos. Por lo tanto, se observa por un lado la idea en sí y por otro los fundamentos en los que se basa el autor para afirmar dicha idea.

 

Reconocer un texto argumentativo

La mayoría de los textos argumentativos siguen el siguiente esquema: parte de la idea principal y después exponen los argumentos, no obstante debes advertir a tu hijo que también puede encontrar dicho esquema invertido. Para que tu hijo practique y consiga reconocer rápidamente un texto argumentativo propónle que lea las siguientes oraciones y marque con una A aquellas que correspondan a este tipo de textos.

- Me merezco el puesto de trabajo porque tengo la preparación adecuada y nadie se lleva en la empresa tantos años como yo.

- El planeta más grande del Sistema Solar es Júpiter. El más pequeño es Mercurio.

- Hoy por hoy la publicidad es necesaria. Sin ella, ¿Cómo conoceríamos que hay productos adecuados para satisfacer nuestras necesidades? ¿Cómo no sabríamos qué calidades tienen los productos? ¿Cómo podríamos elegir entre las diferentes marcas si no las conociésemos?

- Cuanto menor es la calidad de un mineral metálico, mayor cantidad del mismo será necesaria para obtener el metal buscado. Además en la obtención se consumirá mucha energía.

 

Aprende a analizar y valorar argumentos II

Para analizar, y después poder valorar, un texto argumentativo puede resultar muy útil que tu hijo realice un esquema previo en el que pueda ver a simple vista la idea principal y los argumentos dados por el autor.

Para valorar un texto argumentativo tu hijo deberá seguir los siguientes pasos. No olvides que esta tarea puede ser muy interesante realizarla en grupo.

1º- Averiguar los argumentos en los que se basa el autor para defender su tesis. Si tu hijo ya ha hecho el esquema previo, le resultará muy fácil saberlo simplemente mirando su esquema.

2º- Comprobar los argumentos uno a uno para examinar si son o no válidos.

3º- Pide a tu hijo que cree nuevos argumentos tanto a favor como en contra, a pesar de que esté de acuerdo con la idea del autor. Esto le ayudará a valorarlos de manera objetiva, a aclara sus criterios y a tomar una decisión.

Pídele a tu hijo que lea atentamente el siguiente texto y complete lo que a continuación se propone:

La llamada sociedad civil es cada vez más decisiva en el funcionamiento de las naciones. Hay gente en que ha tenido experiencias negativas que han marcado su vida. Sin embargo, en muchos países en los que dieran parte de los ciudadanos se comprometen con algún trabajo social, todo funciona mejor. El trabajo social abre un mundo de experiencias nuevas y que además el trabajo social lleva a una corresponsabilidad en la mejora de la sociedad alejada de la actitud del que dice: "que lo hagan los otros". En el trabajo social se aprenden cosas nuevas y además es una buena forma de no aburrirse.

1.- Realiza un esquema en el que se aprecie la idea principal y los argumentos que avalan dicha idea según el autor.

2.- Analiza los argumentos e, independientemente de tu opinión, valóralos de 1 a 5 según creas que respalda mejor o peor la tesis del autor.

3.- Escribe nuevos argumentos, por lo menos uno de cada, a favor y en contra de la idea principal del texto.

4.- Escribe tu propia opinión sobre el tema argumentándola.

Acerca del Ensayo

Por philosophico - 23 de Noviembre, 2006, 18:45, Categoría: Redacciones filosóficas

http://jurisprudencia.webcindario.com/ensayo.htm#Como%20escribir%20un%20ensayo

 

Acerca del Ensayo

 

El ensayo es un género relativamente moderno; pueden rastrearse sus orígenes desde épocas remotas. Sólo en la edad contemporánea ha llegado a alcanzar, una posición central. Es muy probable que en su desarrollo y hegemonía, haya tenido gran influencia el pensamiento liberal y el periodismo.

En la actualidad está definido como género literario, pero en realidad, el ensayo se reduce a una serie de divagaciones, la mayoría de las veces de aspecto crítico, en las cuales el autor expresa sus reflexiones acerca de un tema determinado, o incluso, sin tema alguno.

Lo que deslinda el ensayo de otros géneros literarios es un rasgo propio: lo sugiere la palabra misma, la palabra ensayo proviene del latín tardío: exagium, es decir, el acto de pesar algo. Está, además, relacionado con el "ensaye" prueba o examen de la calidad y bondad de los metales. Ensayar, es pesar, probar, reconocer y examinar. Por lo tanto, el ensayo es un escrito generalmente breve, sobre temas muy diversos. No lo define el objeto sobre el cual se escribe sino la actitud del escritor ante el mismo; en el fondo, podría ser una hipótesis, una idea que se ensaya. El ensayo es un producto de largas meditaciones y reflexiones, lo esencial es su sentido de exploración, su audacia y originalidad, es efecto de la aventura del pensamiento.

Un ensayo es un escrito en prosa, generalmente breve, que expone con hondura, madurez y sensibilidad, una interpretación personal sobre cualquier tema, sea filosófico, científico, histórico, literario, etc.

En la manera con que se expone y enjuicia un tema colinda con el trabajo científico, con la didáctica y la crítica. No sigue un orden riguroso y sistemático de exposición. El punto de vista que asume el autor al tratar el tema adquiere primacía en el ensayo. La nota individual, los sentimientos del autor, gustos o aversiones es lo que lo caracteriza, acercándose a la poesía lírica. Lo que los separa es el lenguaje, más conceptual y expositivo en el ensayo; más intuitivo y lírico en la poesía.

 

Reglas previas para escribir un ensayo

Ensayar significa comprobar, por medio de este género el autor comprueba lo que piensa y lo manifiesta de manera informal, a modo de una conversación escrita entre él y el lector, con la complicidad de la pluma y el papel.

El ensayo es una construcción abierta, se caracteriza porque se apoya en el punto de vista de quien escribe; implica la responsabilidad de exponer las propias ideas y opiniones y respaldarlas con el compromiso de la firma personal.

Es un género subjetivo, incluso puede ser parcial; por lo general, el propósito del autor será el de persuadir al lector. 

Es una forma libre, se rebela contra todas las reglas, en él caben las dudas, los comentarios e incluso las anécdotas y experiencias de quien lo elabora.

En el ensayo el autor no se propone agotar el tema que trata, sino exponer su pensamiento; es una reflexión.

El autor escribe de algo tan familiar para él que es ya parte suya.

Todas estas alternativas engloba el ensayo, pero además el ensayo te exige rigor.

 

Elección del tema

Si tu profesor te solicita que escribas un trabajo sobre los valores éticos y la impartición de justicia, te está pidiendo que realices una investigación sobre este tema porque es muy probable que no estés familiarizado con los contenidos del Derecho, pero si te solicita que escribas sobre los niños payasitos que actúan en las calles de nuestras ciudades, frente a los automóviles durante los altos, entonces es muy probable que te esté solicitando que escribas un ensayo; porque desgraciadamente, como latinoamericanos, estamos muy familiarizados con estas experiencias.

 

El ensayo requiere de tu propia experiencia.

Al escribir sobre los niños payasitos, seguramente podrás exponer tu propia opinión sobre estos niños, tendrás la libertad de escribir a favor o en contra, expresando que son las víctimas de una sociedad y de un Estado injustos o podrás decir que se arriesgan a cientos de peligros en un cometido poco digno con tal de no trabajar. Quizá quieras narrar alguna anécdota sucedida mientras representaban su breve acto; incluso podrás exponer tus sentimientos y escribir que no comprendes por qué, pero al verlos se te hace un nudo en la garganta y, sin embargo, no sabes en qué forma puedes ayudar a resolver los problemas de los derechos más inminentes del ser humano en nuestro país.

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